EGÓLATRA
"Estaba allí, corriendo por el bosque, con la estúpida sonrisa que reflejaba su rostro, en verdad era detestable, era lo más asqueroso que había visto, andaba con velocidad, por lo menos para una persona, iba siguiendo algo, a alguien, estaba jactándose de su poderío. Los árboles estaban ahí, como bloqueando su paso, vaya, ni siquiera la naturaleza lo detenía, ¿Cómo una creación de la naturaleza no puede ser detenida por ella misma? ¿Cómo es que esa creación no reacciona sobre lo que está por hacer? Acaso son algunos de los animales, quizá el más terrible de todos era éste, un homínido, un artrópodo, un hombre. Andaba con su andar erguido, con su ropa sintéticamente diseñada, su mochila en la espalda, y aún más importante, ese fierro terrible, aquel que escupía el fuego abrasador, el hierro hiriente, lo cargaba como el tesoro más preciado, como su defensa, era ni más ni menos que su arma, quizá el arma más terrible, y la blandía contra su madre, contra la creadora, la...