EGÓLATRA

"Estaba allí, corriendo por el bosque, con la estúpida sonrisa que reflejaba su rostro, en verdad era detestable, era lo más asqueroso que había visto, andaba con velocidad, por lo menos para una persona, iba siguiendo algo, a alguien, estaba jactándose de su poderío.


Los árboles estaban ahí, como bloqueando su paso, vaya, ni siquiera la naturaleza lo detenía, ¿Cómo una creación de la naturaleza no puede ser detenida por ella misma? ¿Cómo es que esa creación no reacciona sobre lo que está por hacer? Acaso son algunos de los animales, quizá el más terrible de todos era éste, un homínido, un artrópodo, un hombre.


Andaba con su andar erguido, con su ropa sintéticamente diseñada, su mochila en la espalda, y aún más importante, ese fierro terrible, aquel que escupía el fuego abrasador, el hierro hiriente, lo cargaba como el tesoro más preciado, como su defensa, era ni más ni menos que su arma, quizá el arma más terrible, y la blandía contra su madre, contra la creadora, la usaría contra la naturaleza.

Estaba caminando, siguiendo al que consideraba como su presa, o quizá su enemigo, lo mataría, pero no lo mataría de una forma digna y rápida, acaso no se divertiría primero, la atraparía, luego lo exhibiría, y cuando estuviese al borde del éxtasis delicioso que es ver al animal a punto de vencer todas sus fuerzas, lo tomaría, lo mataría a golpes, o de otra manera, lenta, dolorosa, así era este que por su instinto terrible ha de acabarlo con todo, se esta consumiendo a si mismo, se mata con el terrible poder que ha creado, quizá un guerreo más grande, desde el que parece el más inofensivo y destruye su entorno lentamente, cambiando todo a su alrededor, hasta la más poderosa detonación terrible, así es el hombre, el menos humano de todos, el animal más ignorante y estúpido... la "Raza Superior", los "Racionales" y que solo, son los EGÓLATRAS... El hombre es la peor bestia"


Hablando con una amiga, estábamos hablando de lo que piensa el humano de sí mismo, y lo peor aún es que es una idea generalizada, no acaso, como personas individuales, podemos creer que somos únicos, que somos los mejores, que somos bellos, que nos desean, y nos jactamos de nuestro poderío, de nuestras posesiones, de nuestras características como humanos, así somos, estamos destinados a sentirnos superiores, pero en realidad no lo somos, ni lo seremos.

Citaré algo de Nietzsche (aunque quizá no debería, pero es un autor que me ha llamado mucho la atención recientemente) "El hombre, en su orgullo, creo a Dios a su imagen y semenjanza"... Y es verdad, somos los suficientemente ególatras para pensar, que ese ser superior es como nosotros, que error tan más grande hemos de cometer siempre, somos de lo más despreciable que hay en este mundo.

¿No acaso el hombre es peor asesino que el resto de los animales? ¿No acaso es más agresivo? ¿Injusto quizá? ¿Quién es más animal? ¿Quién es menos racional, la necesidad animal, o el placer humano?

Carl Sagan menciona en el libro: El Mundo Y Sus Demonios los siguientes párrafos (resumidos):

"En La genealogía de la moral, Friedrich Nietzsche, como tantos antes y después, critica el «progreso ininterrumpido en la autodesvalorización del hombre» causado por la revolución científica. Nietzsche lamenta la pérdida de la «creencia del hombre en su dignidad, su unicidad, su insustituibilidad en el esquema de la existencia». Para mí es mucho mejor captar el universo como es en realidad que persistir en el engaño, por muy satisfactorio y reconfortante que sea...

... Descubrir que el universo tiene de ocho mil a quince mil millones de años y no de seis mil a doce mil mejora nuestra apreciación de su alcance y grandeza; mantener la idea de que somos una disposición particularmente compleja de átomos y no una especie de hálito de divinidad, aumenta cuando menos nuestro respeto por los átomos..."

¿Debemos entonces seguir siendo los ególatras humanos?

Este escrito fue hecho originalmente en Abril del 2010,
por muchos motivos ha sido pospuesto hasta ahora, el
texto se encuentra tal cual fue pensado en su última edición.

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