Transfuguración de la Pintura
El retrato que miraba, era raro, era difuso, mirar esos encantadores ojos me hacía pensar en la bella dama que había vivido en otro tiempo y en otro lugar, me hacía pensar en su forma de ser, su piel suave y tersa, todo de ella era simplemente agradable a la vista, era una persona perfecta, era a quien desearía fervientemente tener, quizá producto de haberla mentalizado, de darle casi dotes divinos que no poseía, producto de mi deseo y desesperacón, de mi soltería que se volvió soledad, de mi soledad que se volvió abandono, y de cuando éste se transformó en una eterna desesperación, un inigualable vacío.
Volví mi mirada hacia otra parte de la habitación, no había nada que me llamara a atención, los papeles con mi trabajo se revolvían con el viento de la habitación, y el trabajo que era una adicción de repente se volvió solo un estorbo, una cosa sin importancia, de repente solo el cuadro existía.
Después segui mirando la habitación, no cabía duda de que vivía en una casa maravillosa, llena de lujos y de cualquier cosa que un hombre de mi edad desearía tener, era sin duda exitoso socialmente, tenía un gran empleo y no solo eso, sino que ganaba muchísimo y eso me daba una gran calidad de vida y todo lo que deseaa, pero de repente este tipo de éxitos estuvo vacío, y entonces, vi que ellos desaparecían, volvía mi miedo de pequeño, cuando creía que sería tan poco exitoso en mi trabajo que quedaria desempleado, y eventualmente que moriría por mi propia mano.
Recordar eso no era facil, no era lo que en realidad deseaba hacer en éste momento, porque era obvio que no era así, pero que... aún así lo que sentía en éstos momentos superaba lo que en ese momento sentí, quizá vivía una pesadilla que nunca imaginé, una más aterradora.
Volví a ver el retrato, se desvanecia lentamente, como cuando las sombras devoran la luz del día, así iba desaparciendo, su cara se volvía algo diferente, comenzaba a tranformarse, sus ojos intensos se volvieron mis ojos tristes y pálidos, su boca suave se volvió gruesa y tosca, era mía, sus pomulos se vieron menos tersos y más grandes, su frente menos delicada, su cabello corto, su pecho se tornó diferente, todo su ser se había transformado, ahora ése retrato era yo...
¿Qué era lo que pasaba?
Las aspiraciones iban muriendo a medida que el tiempo avanzaba, no cabía duda de ello, era cada día más miserable, viviendo siempre en lo que los demás querían que yo viviera, y no en lo que debí hacerlo, amar no es para un alma tan poco frágil como la mía, y sin embargo, es algo necesario, algo deseable...
Lo que idealizé murió cuando descubrí que estaba y siempre estaría solo, cuando el cuadro comenzó a verse viejo, y cuando eventualmente la pintura comenzó a caerse...
Vivir en lo que deseaba, me estaba matando, a medida que la pintura caía, una parte de mí moría... Ya no podía vivir en mi sueño de juventud, ni podría hacerlo en el deseo de tener lo que no tuve... La vejez ahora era más fuerte que el deseo...
Volví mi mirada hacia otra parte de la habitación, no había nada que me llamara a atención, los papeles con mi trabajo se revolvían con el viento de la habitación, y el trabajo que era una adicción de repente se volvió solo un estorbo, una cosa sin importancia, de repente solo el cuadro existía.
Después segui mirando la habitación, no cabía duda de que vivía en una casa maravillosa, llena de lujos y de cualquier cosa que un hombre de mi edad desearía tener, era sin duda exitoso socialmente, tenía un gran empleo y no solo eso, sino que ganaba muchísimo y eso me daba una gran calidad de vida y todo lo que deseaa, pero de repente este tipo de éxitos estuvo vacío, y entonces, vi que ellos desaparecían, volvía mi miedo de pequeño, cuando creía que sería tan poco exitoso en mi trabajo que quedaria desempleado, y eventualmente que moriría por mi propia mano.
Recordar eso no era facil, no era lo que en realidad deseaba hacer en éste momento, porque era obvio que no era así, pero que... aún así lo que sentía en éstos momentos superaba lo que en ese momento sentí, quizá vivía una pesadilla que nunca imaginé, una más aterradora.
Volví a ver el retrato, se desvanecia lentamente, como cuando las sombras devoran la luz del día, así iba desaparciendo, su cara se volvía algo diferente, comenzaba a tranformarse, sus ojos intensos se volvieron mis ojos tristes y pálidos, su boca suave se volvió gruesa y tosca, era mía, sus pomulos se vieron menos tersos y más grandes, su frente menos delicada, su cabello corto, su pecho se tornó diferente, todo su ser se había transformado, ahora ése retrato era yo...
¿Qué era lo que pasaba?
Las aspiraciones iban muriendo a medida que el tiempo avanzaba, no cabía duda de ello, era cada día más miserable, viviendo siempre en lo que los demás querían que yo viviera, y no en lo que debí hacerlo, amar no es para un alma tan poco frágil como la mía, y sin embargo, es algo necesario, algo deseable...
Lo que idealizé murió cuando descubrí que estaba y siempre estaría solo, cuando el cuadro comenzó a verse viejo, y cuando eventualmente la pintura comenzó a caerse...
Vivir en lo que deseaba, me estaba matando, a medida que la pintura caía, una parte de mí moría... Ya no podía vivir en mi sueño de juventud, ni podría hacerlo en el deseo de tener lo que no tuve... La vejez ahora era más fuerte que el deseo...