Navío.
Los vientos surcaban la mar, mientras el bote pequeño que había construido iba, avanzando de una manera lenta, sin llevar demasiada prisa, y yo, con el sentimiento de la brisa que golpeaba mis mejillas... Todo estaba bien en ese momento, la vida me había llevado a explorar caminos, caminos bien conocidos, caminos ya recorridos por muchos, pero la aventura, cuando es la primera vez que uno decide cruzarla, no es la misma, porque siempre habrá un pequeño cambio en el oleaje, en la tripulación, en todo... Nunca dos caminos vuelven a ser iguales, sin importar que sea la misma ruta. Volví para ver lo mucho que había recorrido, la tierra firme aun era un tanto visible, y al verla podía añorar mucho de lo que ahí se encontraba, gente, mi hogar, todas aquellas cosas que precisamente evitaban que me fuera en este viaje peligroso y nuevo... Pero ahora que estaba ahí, podía saber que, quizá mi camino no estaba tan perdido... Me dieron un cons...