Coros

"And it's hard to write about being happy, because the older I get, I find that happiness is and extremely uneventful subject..."

Miraba por la ventana, tratando de recordar, el sonido estridente de las turbinas empujando el aire parecía perderse mientras pensaba, mientras trataba de esbozar una memoria que me llevara... a la dicha que hubo...

Y es que cuando estamos felices, siempre damos por sentada esa felicidad, la vemos como abstraídos de ella, como si no estuviera, como si algo nos faltara aún para alcanzar esa cúspide extra de felicidad... pero no siempre somos conscientes de que ya estamos en ella... Y al mirar hacia el pasado, no entendemos, en ocasiones, parece que no sabemos porqué estábamos tan felices, que de felicidad hay en esos recuerdos?

Esos ratos en los que estabas con otra persona sonriendo sin hacer nada más, cuando estaban uno al lado del otro, caminando sin siquiera mirarse, cuando podías sentir su respiración y llenaba la habitación con su aroma... Preparar un desayuno en la mañana, tomar una buena taza de café, mirar unos ojos hasta perderse en ellos... mirar una puesta de sol, tomarse una foto en un lugar bonito, darle un abrazo a mama, ver la tele sin ninguna preocupación, aspirar el aroma de una flor, recibir un obsequio, dar un abrazo...

A veces esas cosas simples se pierden, las olvidamos... Y entonces no hace sentido el escribir sobre esas cosas... cierto, sentimos el deseo de que la gente lo sepa, que nos vean, pero realmente, parece poco importante dejarlo tan expresivamente, tan marcado y tan presente, como en una retadora hoja de papel blanco... en donde el escribir las palabras parece como elevarlas a algo superior...

Quizá por eso es más fácil escribir cuando se está triste, porque de alguna forma, la catártica sensación de llenar un papel, de decir lo que sientes, de que alguien lo lea... lo haga reconfortante... pero en este caso...

No sé si a alguien le importara mucho leer sobre este tiempo... el tiempo que tuvimos juntos... sobre ese primer día, cuando nos miramos y tan anti climáticamente hicimos comentarios el uno al otro... sobre como, por alguna razón... sentí la necesidad de escribirle... y como fue que le pedí salir con él...

No sé si a alguien le habría interesado el que escribiera como fue esa primer vez que fuimos juntos al cine, el estar sentados el uno al otro y yo mirándolo... o nuestro primer beso en aquel estacionamiento, lo que sentí... y lo que vino después de eso...

No sé que tanto de nuestra historia habría sido interesante, el hablar de largas tardes sentados en el sofá, o acostado en la cama viendo el tiempo pasar... el como me hizo disfrutar de esa buena taza de café, o el salir a comer juntos para platicar... esos largos ratos en el auto cantando canciones juntos, o a veces solo uno de nosotros... el mirar por la ventana y ver el tiempo pasar... el estar jugando videojuegos juntos como tontos, una y otra vez aunque sepamos ya de antemano que la computadora no podrá ganarnos... y emocionarnos y molestarnos en los momentos en los que esta cerca de suceder, ir al cine y comer palomitas juntos... ir al teatro y sostener nuestra manos juntas...

No hay tanta solemnidad en ser feliz...

Pero cuando los coros se acercan... cuando puedes empezar a escuchar su timbre, y te anuncian que algo se acerca... es cuando empezamos a poner algo de atención... y este es el caso...

Ahora me doy cuenta que nosotros siempre hemos vivido escuchado un coro constante del cual fuimos conscientes, y siempre quisimos eliminar... lo escuchábamos, hablábamos de él, entonamos la melodía... inclusive, la apagamos... pero ha vuelto, y con cada minuto que pasa el compás se acelera... con cada momento que pasa su voz sube... y sabemos dónde va...

Al escucharlos tan cerca no puedo sino simplemente llorar, ante lo inminente, ante lo lógico... y aunque tu abrazo me cobija, se que pronto se irá de aquí...

Sé a dónde voy... y sé lo que va a pasar...

Porque he estado ahí...

Y será momento... de entonar su melodía... otra vez.

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