Cambios

"Y un día se me ha ocurrido mirar a la planta que creía de manera habitual delante de mí, no había duda en algo, era bella, quizá no la más frondosa, pero estaba allí, creciendo como lo hacen todas las creaciones de la naturaleza, el cuanto lo ignoraba, nunca me había dedicado a observar los pequeños cambios que surgen de un día al otro.

Pensé en las metamorfosis que se dan de manera natural, son especialmente extrañas, por ejemplo, la de la mariposa, pero esa transformación era demasiado evidente.

Hoy, un cambio repentino se dio en mi vida, es cuando me puse a analizar quien era, a donde iba, y desubrí que quien era no era lo que en verdad quería ser, quizá un poco diferente, misma esencia, pero diferente, quizá un tanto más ausente, quizá un poco menos de esto y de aquello, en realidad no lo sé, pero entonces he analizado que yo he estado cambiando, y así como jamás noté el crecer de la triste planta que tenía en frente, yo no me di cuenta en mi mismo de los cambios, hasta que fue inevitable su reconocimiento"
(3 / 2 / 2010)

Ese día me pasó eso en realidad, nunca había experimentado la necesidad tan grande de cambiar, de analizarme profundamente, y vivía en un modo completamente ajeno de mí, quizá era diferente, pero aunque había cambiado para ser más como deseaba; no lo había conseguido, no lo conseguiría fácilmente, porque cuando uno se autoanaliza, siempre hay cosas que desearíamos que cambiasen, y siempre será así, solo por nuestra imperfección...

Ese día, además de todo, la coincidencia de la vida, quiso que yo, abriera un libro que tenía guardado en el Ipod, se llama: La Nausea (Jean-Paul Sartre es el autor), y entonces, leí una de las frases más ciertas y creo más adecuadas para ese momento, el texto dice así:

"... Por lo tanto se ha producido un cambio durante las últimas semanas ¿Pero dónde? Es un cambio abstracto que no se apoya en nada... ¿Soy yo quien ha cambiado? Si no soy yo, entonces es este cuarto, esta ciudad, esta naturaleza, hay que elegir. Creo que soy yo quien ha cambiado, es la solución más simple. También la más desagradable. Pero debo reconocer que estoy sujeto a estas súbitas transformaciones. Lo que pasa, es que rara vez pienso; entonces sin darme cuenta, se acumula en mí una multitud de pequeñas metamorfosis, y un buen día se produce una verdadera revolución..."

Y entonces es cuando pienso en lo cierto de las palabras de Sartre, ¿Noacaso vemos nuestros cambios tan lentamente que un día simplemente despertamos siendo diferentes? Pues así me ha sucedido a mí, en tan poco tiempo he cambiado tanto, y no solo porque lo desease, los cambios eran inminentes, pero quizá luego, me dí cuenta, de que no era lo que en verdad quería, los cambios pueden ser inminentes, pero quedarnos con ellos es nuestra desición, dependerá siempre de como los percibamos, y de que tan bueno sean para nosotros.

Yo, en ese día en el que no era yo, experimente una nueva sensación, un nuevo ser que estaba presente en mí desde hacía tiempo, pero que ese día se deseo revelar, y entonces, al percibir hacia donde me encaminaba, me di cuenta, no es lo que quiero, y decidí eliminarlo, pronto, era de nuevo quien era, pero el aprendizaje estaba presente, algo de esa nuevo ser me atraía, y vería la manera de ser como ése, pero en un término de equilibrio...

Nada es más necesario en el cambio que tenemos de no perder nuestra esencia, así como las plantas van progresando lentamente, un tulipán no se puede convertir en rosa, es obvio, yo jamás seré como ese ser, porque no lo aspiro, pero con las pequeñas transformaciones, llegaré a revolucionarme, de una manera que me agrade a mi mísmo.. de una mejor manera.

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