Lo He Olvidado.

De manera solitaria, anduvo con la mirada perdida, sin saber donde se dirigía, quizá era que se dejaba llevar por el viento, quizá era que era que no tenía destino, siempre había considerado que su destino se hacía al andar... Pero, Habría acaso escogido bien su camino?

Caminaba con la mirada perdida, quizá perdida en el tiempo, tratando de recordar, tratando de volver a  vivir aquellas cosas de las que siempre quería acordarse en tiempos de soledad y tristeza, de aquellas cosas que lo mantenían de pie, un día de una sonrisa, un día que fuese especial.

Comenzó a pensar que estaba acompañado, solamente acompañado por esa persona, como cuando era la primera vez, como cuando, el mundo en su entorno parecía desaparecer e importarle demasiado poco, quizá menos de lo que debería, y en eso, su mirada, sus ojos, que para el mundo podrían ser muchas cosas, ojos de una persona común, ojos de alguien que ha sufrido, ha reído, que ha vivido... Para él no eran unos ojos como esos, eran sus ojos, y era increíble la sensación de perderse en esa profundidad.

Recordó entonces lo que era estar cerca, lo que era el poder oler su perfume, quizá una colonia que usaba que disfrazaba siempre su olor peculiar, pero que al entrar por su nariz, le daba una sensación de paz y calma, sus manos, tomando las suyas, acariciándolas lentamente, suavemente, transmitiendo un cariño muy especial...

Y luego, recordar como se acercaba, sus brazos comenzaban a envolverlo y lo acercaban, sin mucha fuerza, pero la suficiente para hacerle sentir cercano, querido, apreciado, su mano pasando por entre su cabello desordenado, su respiración, sintiéndose tan cerca de la suya, mi corazón latiendo un poco más rápido quizá solo por un instante, una paz.

Luego recuerdo lo que era el haber probado sus labios, el haber estado tan cerca, cruzar esa línea de cercanía que solo se tiene con alguien intimo, sentir como exhalabas el aire caliente cerca de su rostro, un vuelco en su interior, y una calma inmediata, el sabor dulce de su boca, el calor que de ella emanaba, y por debajo de la acción, como oculto o subtitulado, un te quiero.

Quizá él lo recordaba por una simple razón, el tiempo era cada vez más insistente, su paso constante no se podía detener, así habían ido pasando minutos, horas... días... quizá semanas... Un suplicio terrible, una pérdida de percepción del pasar del tiempo, se preguntaba; hace cuanto es que ya paso de eso? De sentirse así? Quizá poco, quizá demasiado, pero parece mucho...

Sólo quiere recordarlo, solo quiere vivirlo un poco más... Para no tener esa sensación, de haberlo olvidado.

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