En La Pared
A penas podía escuchar mi respiración...
Mi pecho subía y bajaba un tanto agitado, como después de haber corrido mucho tiempo...
A penas podía distinguir que era lo que pasaba... mis párpados estaban cerrados, a mi alrededor había un silencio sepulcral... como si estuviera totalmente ajeno al mundo exterior... como si estuviera sólo... yo y nadie más...
...
Abrí los ojos, como quien al fin ha logrado llegar a la superficie después de estar mucho tiempo bajo el agua, sentí que mi respiración previamente entrecortada volvía. la normalidad, una ola de aire entró a mis pulmones casi ahogándome... mis ojos se inundaron con una luz no muy intensa, pero que dado a mi estado me produjo un malestar en mis ojos...
Miré a mi alrededor, y vi un entorno sumamente familiar, conocido, pero de alguna forma me sentí lejos de ese lugar, como si nunca hubiera estado ahí, mi corazón empezó a latir rápidamente, agitado... creo que la palabra indicada sería una: miedo.
Me quede sobre la cama, tratando de pensar con claridad, esperando... el tiempo comenzó a avanzar, y mientras pensaba en escenarios, en posibilidades, en lo que podría hacer, en lo que quería hacer, en los posibles resultados, en el futuro, una especie de incertidumbre empezó a apoderarse de mí, y conforme el tiempo pasaba, el siguiente minuto parecía alargarse un poco más... y así el siguiente, y el siguiente, de manera que el tiempo fue convirtiéndose en una eternidad.
Traté de recostarme y dormir, escuchar música calmante, dar vueltas en la cama, llorar, cada actividad que hice me distrajo por momentos, momentos que parecieron eternos uno a uno, hasta que la ansiedad comenzó a adueñarse de mí, manos temblorosas, manos sudadas.
Qué es lo que me pasaba? Cómo iba a salir de esto? Hacia donde iba? Muchas preguntas.
Me giré sobre mi, y note una pared, una pared sin nada en especial, blanca, con un ligero relieve...
...
Eso...
Una cara apareció entre las formas, como cuando un niño pequeño quiere entretenerse buscando formas, sólo que esta vez no la estaba evocando... y esa cara me miraba, sus ojos estaban clavados sobre mí, sus pupilas fijas, penetrantes, adueñándose de mi espacio...
Traté de eludirla, ver hacia otro lugar....
Otra cara... Esta cara tenía anteojos, me miraba también, un poco menos penetrante, pero me veía, como quien está observando vigilante...
Otra cara, una más risueña... una delicada sonrisa adornaba su rostro... tan enigmática como la de la mismísima Mona Lisa...
Otra cara... y otra y otra... aparecían más y más, sin importar donde viera... una nueva cara aparecía...
Paseaba mi mirada, y no dejaba de verlas, todas, observándome con diferentes emociones: enojo, tristeza, con dolor, con inocencia, expectante, tranquilo... burlona...
Traté de cerrar mis ojos... y pensar en otra cosa...
...
Y entonces ese sonido... Un sonido penetró en mis oídos como una punzada ardiente, penetró mas allá de mi ser, entrando directo en mi alma...
Una risa... y aumentaba su volumen...
Y de repente más risas... inundaban la habitación...
Carcajadas...
Abri mis ojos, las caras se movían, se reían... todas... o muchas de ellas al menos... me veían... se burlaban o me miraban penetrantemente...
Instintivamente me llevé las manos a la cabeza... y ahogué dentro de mi un chillido... Era insoportable... Lloraba sin cesar... A mis adentros pedía que se acabara esta tortura... y las lágrimas caían por mis mejillas...
Me levante y caminé, con dificultad, con temblores, como cuando alguien tiene fiebre...
Llegué hasta un espejo, me miré... cara hinchada, ojos rojos, temblores... tomé la cámara... "No olvides este momento, no olvides lo que sientes..." tomé una fotografía... y al mirarme una vez más en el espejo... comencé a notar... cual obra de Dalí y sus famosos relojes blandos... que una parte de mi comenzaba a derretirse... se caía... se deshacía...
Ahogué un grito... y regresé a la cama... lloraba... "Ya basta..." pensaba... "Ya basta..."
Cuando pude tranquilizarme... me di cuenta que era demasiado tarde... lo advertí por un cambio de luz en mi entorno... definitivamente habían pasado muchas horas...
...
Cuando por fin hubo un poco de silencio... y de paz... cerré mis ojos... y por unos minutos... logré descansar...
...
Sonó una puerta... se había cerrado... y al fin había llegado...
Pese a que eras tu... no era lo mismo... algo había cambiado... y no podía simplemente hablarte de que es lo que me había pasado, que es lo que sentía... tener un abrazo... estar mejor... sanar...
- <...> te pregunté
- <...> respondiste por encima de tu hombro, sin siquiera querer voltear... verme
Mis ojos se inundaron, las lágrimas comenzaron a brotar, te giraste de nuevo sobre ti mismo...
Pasaron a penas unos minutos que se sintieron como una eternidad... y habías conciliado el sueño...
Estuve despierto... mirándote... con lágrimas en los ojos... comencé a sentir las miradas... unas risillas comenzaron a subir de tono hasta volverse carcajadas... el nerviosismo regresó... y los momentos se volvieron eternidades pequeñas...
Finalmente... la penumbra de la noche me atrapó... el cansancio se apoderó lentamente de mi... tenía miedo... de dormir y no volver a despertar... de despertar y volver a sentirme igual... cerré mis ojos... y me aventuré a mi mundo de pesadillas.
Mi pecho subía y bajaba un tanto agitado, como después de haber corrido mucho tiempo...
A penas podía distinguir que era lo que pasaba... mis párpados estaban cerrados, a mi alrededor había un silencio sepulcral... como si estuviera totalmente ajeno al mundo exterior... como si estuviera sólo... yo y nadie más...
...
Abrí los ojos, como quien al fin ha logrado llegar a la superficie después de estar mucho tiempo bajo el agua, sentí que mi respiración previamente entrecortada volvía. la normalidad, una ola de aire entró a mis pulmones casi ahogándome... mis ojos se inundaron con una luz no muy intensa, pero que dado a mi estado me produjo un malestar en mis ojos...
Miré a mi alrededor, y vi un entorno sumamente familiar, conocido, pero de alguna forma me sentí lejos de ese lugar, como si nunca hubiera estado ahí, mi corazón empezó a latir rápidamente, agitado... creo que la palabra indicada sería una: miedo.
Me quede sobre la cama, tratando de pensar con claridad, esperando... el tiempo comenzó a avanzar, y mientras pensaba en escenarios, en posibilidades, en lo que podría hacer, en lo que quería hacer, en los posibles resultados, en el futuro, una especie de incertidumbre empezó a apoderarse de mí, y conforme el tiempo pasaba, el siguiente minuto parecía alargarse un poco más... y así el siguiente, y el siguiente, de manera que el tiempo fue convirtiéndose en una eternidad.
Traté de recostarme y dormir, escuchar música calmante, dar vueltas en la cama, llorar, cada actividad que hice me distrajo por momentos, momentos que parecieron eternos uno a uno, hasta que la ansiedad comenzó a adueñarse de mí, manos temblorosas, manos sudadas.
Qué es lo que me pasaba? Cómo iba a salir de esto? Hacia donde iba? Muchas preguntas.
Me giré sobre mi, y note una pared, una pared sin nada en especial, blanca, con un ligero relieve...
...
Eso...
Una cara apareció entre las formas, como cuando un niño pequeño quiere entretenerse buscando formas, sólo que esta vez no la estaba evocando... y esa cara me miraba, sus ojos estaban clavados sobre mí, sus pupilas fijas, penetrantes, adueñándose de mi espacio...
Traté de eludirla, ver hacia otro lugar....
Otra cara... Esta cara tenía anteojos, me miraba también, un poco menos penetrante, pero me veía, como quien está observando vigilante...
Otra cara, una más risueña... una delicada sonrisa adornaba su rostro... tan enigmática como la de la mismísima Mona Lisa...
Otra cara... y otra y otra... aparecían más y más, sin importar donde viera... una nueva cara aparecía...
Paseaba mi mirada, y no dejaba de verlas, todas, observándome con diferentes emociones: enojo, tristeza, con dolor, con inocencia, expectante, tranquilo... burlona...
Traté de cerrar mis ojos... y pensar en otra cosa...
...
Y entonces ese sonido... Un sonido penetró en mis oídos como una punzada ardiente, penetró mas allá de mi ser, entrando directo en mi alma...
Una risa... y aumentaba su volumen...
Y de repente más risas... inundaban la habitación...
Carcajadas...
Abri mis ojos, las caras se movían, se reían... todas... o muchas de ellas al menos... me veían... se burlaban o me miraban penetrantemente...
Instintivamente me llevé las manos a la cabeza... y ahogué dentro de mi un chillido... Era insoportable... Lloraba sin cesar... A mis adentros pedía que se acabara esta tortura... y las lágrimas caían por mis mejillas...
Me levante y caminé, con dificultad, con temblores, como cuando alguien tiene fiebre...
Llegué hasta un espejo, me miré... cara hinchada, ojos rojos, temblores... tomé la cámara... "No olvides este momento, no olvides lo que sientes..." tomé una fotografía... y al mirarme una vez más en el espejo... comencé a notar... cual obra de Dalí y sus famosos relojes blandos... que una parte de mi comenzaba a derretirse... se caía... se deshacía...
Ahogué un grito... y regresé a la cama... lloraba... "Ya basta..." pensaba... "Ya basta..."
Cuando pude tranquilizarme... me di cuenta que era demasiado tarde... lo advertí por un cambio de luz en mi entorno... definitivamente habían pasado muchas horas...
...
Cuando por fin hubo un poco de silencio... y de paz... cerré mis ojos... y por unos minutos... logré descansar...
...
Sonó una puerta... se había cerrado... y al fin había llegado...
Pese a que eras tu... no era lo mismo... algo había cambiado... y no podía simplemente hablarte de que es lo que me había pasado, que es lo que sentía... tener un abrazo... estar mejor... sanar...
- <...> te pregunté
- <...> respondiste por encima de tu hombro, sin siquiera querer voltear... verme
Mis ojos se inundaron, las lágrimas comenzaron a brotar, te giraste de nuevo sobre ti mismo...
Pasaron a penas unos minutos que se sintieron como una eternidad... y habías conciliado el sueño...
Estuve despierto... mirándote... con lágrimas en los ojos... comencé a sentir las miradas... unas risillas comenzaron a subir de tono hasta volverse carcajadas... el nerviosismo regresó... y los momentos se volvieron eternidades pequeñas...
Finalmente... la penumbra de la noche me atrapó... el cansancio se apoderó lentamente de mi... tenía miedo... de dormir y no volver a despertar... de despertar y volver a sentirme igual... cerré mis ojos... y me aventuré a mi mundo de pesadillas.