Discierne tu realidad


Miraba hacia la nada... Absorbido en mis pensamientos, sin que hubiese algo que en realidad requiriera mi atención en ese momento, era uno de esos momentos en los que querías comenzar a pensar, darte un tiempo para poder hablar consigo mismo, un tiempo para disfrutar un poco de tu entorno y olvidarte de lo que era tu cotidianidad, poner atención en lo que es verdaderamente cotidiano, lo que se olvida usualmente.

En eso llego Roberto... Mi amigo, se sentó a mi lado y comenzó a ver hacia el mismo punto que yo miraba, como tratando de comprender que era lo que esta a viendo con tanta atención, tratando de buscarme hallando un tema en común...

-¿Que miras? Pregunto con todo de voz casi imperceptible, la voz de nadie se escucha ya entre las muchedumbres y la gran cantidad de gente que vive sin prestar atención, cada vez las acciones y la vida de la otra persona son mas insignificantes a los ojos del tercero...

-Nada, solo estaba pensando, y... No se, he estado demasiado absorbido por mis pensamientos en este momento- me gire un poco para ver su cara- me alegra que estés aquí, me he sentido un poco solo.

En eso comencé a tener esa sensación de miradas, y note que me miraban unas personas con extrañeza...

-Déjalos, nuca notan a alguien mas que cuando tienen la oportunidad de citricar... - me dijo...

-A veces me gustaría saber que es lo que ven, que es lo que ellos perciben de mi, y que ellos supieran lo que yo veo... Quizá habría un mayor entendimiento de la otra persona.

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Estaba sentado esperando a que mi siguiente clase comenzara, afuera de la jardinera, afuera de la facultad, el día era un día soleado, era un día de primavera, en donde el estrés que producían las labores cotidianas no parecía afectar mi entorno, solo estaba ahí, todo como estático, todo tranquilo, respirada una gran tranquilidad…

-Hola- dijo una voz serena y delicada

-Hola- respondí casi instintivamente….

-¿Qué andas haciendo? – me preguntó…

-Sólo estaba esperando a mi clase con… - voltee a mi entorno y noté que algo faltaba, una ligera extrañeza debió de haberse apoderado de mi rostro.

-¿Pasa algo?- me preguntó. No- respondí- es sólo que no sé a donde fue mi compañero.

-¿Quién? ¿Le conozco?

-Eso creo, quizá, bueno no sé, se llama Roberto, pero, creí que estaba aquí, no sé a donde puede ser que haya ido

-Ah, ya veo, bueno, tengo clase, debo irme…

Me quedé ahí, mirando y buscándolo, cuando de repente vi que me llamaba desde la puerta, era hora de la clase.

-----o-----

Andaba por la calle, escuchando música, en mi audífono resonaba una canción y tarareaba mientras caminaba a mi lado… Tarareábamos juntos una melodía “Amo esta canción” me dijiste y yo asentí “Ya lo sé, yo también la amo”, seguimos andando sin importarnos lo que pasaba afuera, comenzamos a cantar como los dos amigos locos que éramos…

Andando por las calles, con la mirada de la gente y nuestras risas, pensando en lo genial que era el tiempo juntos, eras un amigo y complemento perfecto, eras mi amigo perfecto…  


Y así como pasaba el tiempo contigo, se iba sin que si quiera fuera capaz  de darme cuenta, de un momento a otro te habías ido, a veces desearía que estuvieras más tiempo conmigo, que supieras más de mí, compartirlo casi todo con alguien, alguien que comparte tu alma y tu vida, es algo genial, desearía todos tuvieran un amigo como yo lo tengo. Recordé la canción que cantábamos:

“… We both found what we were looking for, with a friend to call MY OWN; I’ll NEVER BE ALONE… Most people will turn you away, I don’t listen to a word they say, they don’t SEE you as I do, I wish they would try to… I’m sure they’ll think again, If they have a friend… A friend…” cómo tú.

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Cerré la puerta y bajé las escaleras con algo de prisa… Salí con mi felicidad habitual, era un día hermoso, llevaba un papel en mi mano, lo vi y recordé en ese momento, debía ir por algunas cosas que necesitaba…

Acudí a la farmacia, entregué el papel con letra poco estilizada que me habían dado, la miró por un segundo el farmacéutico para después dirigirse hacia la parte donde se encontraban los medicamentos, mientras esperé a que regresaran, me dieron el medicamento, y agradecí a la farmacéutica.

Cuando regresé a mi hogar, tomé un vaso con agua y leí las instrucciones que me habían dado, todo parecía en orden, la diferencia de tiempos entre los cuales debía tomar la pastilla y las indicaciones, abrí el frasco calculando cuando tomaría la siguiente…

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Pasó el tiempo y no sé cuanto tiempo fue, pero tenía mucho que no veía a Roberto, me sentía solo en realidad, estaba tan acostumbrado a su presencia, que su ausencia causaba estragos en mí, creo que debe de estar mal o algo así, ni siquiera recuerdo haberlo visto en la facultad, quizá esté enfermo, no lo sé…

Caminé de nuevo, sólo, como lo había hecho en algún tiempo atrás, mirando siempre al pasado, mirando a futuros largos y pensando mucho en cosas ajenas de mi vida, en la vida de mis amigos, en las complicadas ecuaciones que tenía que resolver y a los problemas que tenía, en los deberes…

Miré a mi alrededor, es triste darte cuenta que te absorbes tanto en ti que pierdes a la gente que quieres, necesito de ti, y tu no estás.

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Volviste y estaba muy feliz, volviste y me volví a sentir lleno y pleno, volviste y ya no estaba sólo, creo que la realidad es que había algo que no me estaba haciendo sentir bien, pero en cuando volviste, mi vida volvió a la normalidad, creo que me siento mejor, no sé porque, pero así me siento…

Llegó mi amiga y se colocó al lado mío… me saludó y tras ello la miré con extrañeza: “No vas a saludar a mi amigo”… Ella me miró con mayor confusión que la mía… “¿De qué hablas?” Me giré hacia Roberto sin poder hallarlo…

“No has tomado tus pastillas?” Me preguntó… Pastillas? Cuáles, no entiendo nada… mi cabeza comenzó a hacerse un gran remolino de ideas y confusiones… Comencé a ver como todo se movía en mi cabeza, estaba perdido, me paré de un sobresalto, y comencé a caminar “A donde vas” escuchaba que me gritaban a lo lejos “ Estas bien?” los pasos comenzaban a resonar a mis espaldas…

                Comencé a huir, a caminar rápidamente al borde de correr, comencé a pensar, cuánto tiempo llevaba así, ¿cómo que no era real? ¿Porqué me preguntaba eso? Estoy seguro de lo que veo y la claridad de mi amigo, estoy seguro que existe, estoy seguro que vive, estoy seguro de su amistad…

“Recuerdas? Siempre estoy ahí para ti, un amigo SÓLO para ti, un amigo que desearías los demás vieran…” resonó su voz en mi interior, comencé a tratar de alejarme de ella…

Súbitamente se apareció delante de mío: “NADA DE ESTO ES REAL”.

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