_________________: Delirios de la Razón
Me detengo en seco, mis pensamientos de repente se detienen, estoy recostada en mi cama, absorbiendo, inhalando el perfume de mi atmósfera vacía, la tonalidad, la musicalidad y calidez de tu voz resuena en mi mente, haciendo que mi alma se tranquilizara y se acelerara con gran rapidez.
Me levanto de mi cama, advierto entonces el frío del seco ambiente, en realidad, mi ambiente, veo a otras personas que nadan con una calidez en sus cuerpos, que yo no poseo... el frío me envuelve, y me meto en la ducha... pienso que así me sentiré mejor... mi ingenuidad me hace pensar que todo será tan fácil como dejar que el chorro de agua caliente resbale por mi cuerpo para unirse al charco debajo de mí, pero al terminar, miro en el espejo... es cierto, todo está mejor.
Pasan las horas, llega la tarde, me tiro en el piso viendo al viento acarrear a las nubes, y a medida que pasa el tiempo recuerdo la frialdad con la que la mañana me envolvió... He llegado al punto en que he dejado de escuchar lo que hay en mi entorno... me he absorbido mi pensar... y lo único que ahí se encuentra eres tu.
De nuevo el tono de tu voz me absorbe, sonrío al pensar en ti, somos tan diferentes y tan cercanos... y mientras creo que sonrío, pienso que tu estas en algún lado, esperando por mi, preguntándome porqué nuestras diferencias nos acercan tanto y hacen que la vida entre nosotros sea tan divertida, tan deliciosa, tan cálida, que el dolor no podría existir.
Hay algo que me evita el estar contigo, tu presencia es ausencia, "no hay nada que pueda hacer para que vuelvas a casa."
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Escrito al modo o estilo de la autora de Delirios de la Razón, y especialmente dedicado a ella.